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jueves, 1 de enero de 2015
Mensaje de fin de año del Papa Alejandro IX
Queridos hermanos en Cristo,
Otro año se va, el mundo sigue girando, las cosas pasan, pero la Verdadera Iglesia Católica, que es la Iglesia Católica Apostólica Remanente, sigue como siempre, firme y fiel, congregada, como hoy, por este humilde Siervo de los Siervos de Dios.
No fue un año fácil para nosotros. Fue un año de trabajo muy arduo, de grandes luchas, de terribles combates por restaurar todo aquello que el Anticristo profana y destruye, especialmente ahora que ha llegado el Gran Antipapa. Ante el antipapa, el Papa debe permanecer firme y fiel a la verdad pastoreando a la Iglesia Católica Remanente, la única Iglesia Verdadera. Como cada año, sufrimos la prueba de la deserción: cinco sacerdotes y un obispo se han retirado de la Iglesia y sobre ellos ha caído la condena de la excomunión por la gravísima traición que cometieron al violar las leyes que la Iglesia estableció para su gobierno. ¿Cómo pueden los hombres pretender violar los designios de la Santa Madre Iglesia? ¿Cómo pueden creer que Dios manda imposibles, por medio de su Iglesia? ¿Cómo se pueden atrever a insinuar que el Papa puede errar en sus decretos sobre moral o fe? Porque si el Papa errara en moral o fe ya no sería Papa, sino que perdería su cargo como hicieron los Antipapas de la Secta Judeobolchevique del Vaticano II.
Como bien sabéis este año 2014 se aplicaron importantes reformas a nivel de gobierno: se simplificó la curia y sus oficinas, inspirados en el Sínodo Extraordinario de Villa María del año 2013 en el cual, los obispos y prelados venidos de lejanas tierras trajeron a Nos los clamores del rebaño oprimido por el Príncipe de Este Mundo y por todos sus secuases y agentes. Uno de los grandes temas fue el de la unidad de disciplina del clero. Por ello es que se ha procedido a la progresiva disolución de todas las ordenes religiosas con la sóla ecepción de la Orden de Nuestra Señora de la Compasión, a la que han sido incorporados todos aquellos religiosos, sacerdotes y obispos que deseaban vivir según una regla y no como clerigos seculares. La prohibición expresa de admitir nuevos miembros o erigir nuevas congregaciones seguirá para siempre. Ya no son necesarias nuevas ordenes religiosas, sino que, por el contrario, es necesario una mayor y profunda unidad en el gobierno de todo el clero. Por ello, aquellos sacerdotes y religiosos que pidieron a Nos, mantenerse en su estado, fueron enclaustrados y hoy prestan un invalorable servicio a la Santísima Iglesia Católica Apostólica Remanente, rezando por ella.
También quisieramos hacer mención a la unificación de los planes de estudios en los seminarios y la reducción del tiempo de estudio. Los sacerdotes están siendo formados ahora únicamente por sacerdotes en vistas del ministerio sacerdotal, porque la filosofía y la teología pueden esperar, pero lo que no pueden esperar es la celebración de la Santa Misa. Por ello, queridísimos hermanos, esperamos que en los próximos años el número de nuestros sacerdotes aumente a los previos a la muerte de nuestro Venerado y Amadísimo Predecesor de Gloriosa y Feliz Memoria, El Papa León XIV. Aún recordamos como en los primeros tiempos había tantos sacerdotes y obispos tan jóvenes, pero no olvidamos como el Demonio los hizo apostatar y muchos de ellos hoy siguen excomulgados, porque se siguen negando a admitir sus errores y sus pecados contra la Unidad de la Santa Iglesia Católica Apostólica Remanente.
Todas estas reformas y cambios han llevado a que la Iglesia, si bien es más pequeña en número sea más fuerte que antes. Sí, la Iglesia está mucho más fuerte. Sabemos que tenemos al Espíritu Santo y que muy pronto se completará el triunfo de Cristo sobre el mundo y las falsas religiones que adoran a Satanás.
Como cada año, hermanos, los aliento a que continuemos entregándonos a Dios y que, con fe, con fuerza y con esperanza, sigamos adelante, fieles a la Verdadera Iglesia.
Dado en Villa María,
a los 31 días del mes de diciembre del año MMXIV de la Gracia
VI de Nuestro Pontificado
lunes, 10 de marzo de 2014
Despedida del Santo Padre de Francia
En el día de hoy, el Papa Alejandro IX se despidió de la iglesia católica francesa.
Congregados más de 200 fieles llegados de todas partes de aquel, en otro tiempo, cristiano país, recibieron la bendición apostólica en el Seminario de Clémery, junto con los 15 nuevos sacerdotes ordenados por el Sumo Pontífice.
El Papa exhortó a los franceses a permanecer unidos en la Iglesia y ser firmes en la fe:
¡En cuantos, carísimos hermanos se enfrió aquel amor primero! Pero vosotros habéis resistido hasta hoy y seguiréis resistiendo, firmes y fuertes en la fe verdadera. Pero para ello debéis estar atados, sujetos a la Verdadera Iglesia Católica que es la Iglesia Católica Apostólica Remanente y a la autoridad de este servidor humilde e indigno, que por la Gracia de Dios, fue elevado al cargo de Vicario de Cristo.
...Todos ustedes tienen la oportunidad de restaurar la fe en sus trabajos, en sus escuelas, en todos los rincones de Francia. Es vuestro compromiso, es vuestra obligación...
...¡Qué privilegio, carísimos hermanos! En Francia es donde Dios quiso poner su principal seminario para formar a los verdaderos y únicos sacerdotes católicos que hoy quedan en el mundo. ¿Cómo es que no agradecéis este don precioso? ¿Cómo es que habéis dejado pasar semejante gracia? Yo os he preguntado en más de una ocasión ¿habéis sostenido al seminario? ¿habéis contribuído con la formación sacerdotal? Veo a muchos de ustedes con las mejores galas, aquí, para despedirnos, pero ¿Y si hubierais entregado ese dinero a esta hermosa casa de formación? Quizás dos sacerdotes más estarían hoy aquí...
Estos sacerdotes recientemente ordenados, están prestos para luchar y combatir. Vosotros debéis escucharles, debéis obedecerles, debéis asistirles. Ellos deben transmitir la doctrina fielmente y así, con firmeza y con fuerza, el catolicismo volverá a reinar en toda Francia y en todo el mundo.
Congregados más de 200 fieles llegados de todas partes de aquel, en otro tiempo, cristiano país, recibieron la bendición apostólica en el Seminario de Clémery, junto con los 15 nuevos sacerdotes ordenados por el Sumo Pontífice.
El Papa exhortó a los franceses a permanecer unidos en la Iglesia y ser firmes en la fe:
¡En cuantos, carísimos hermanos se enfrió aquel amor primero! Pero vosotros habéis resistido hasta hoy y seguiréis resistiendo, firmes y fuertes en la fe verdadera. Pero para ello debéis estar atados, sujetos a la Verdadera Iglesia Católica que es la Iglesia Católica Apostólica Remanente y a la autoridad de este servidor humilde e indigno, que por la Gracia de Dios, fue elevado al cargo de Vicario de Cristo.
...Todos ustedes tienen la oportunidad de restaurar la fe en sus trabajos, en sus escuelas, en todos los rincones de Francia. Es vuestro compromiso, es vuestra obligación...
...¡Qué privilegio, carísimos hermanos! En Francia es donde Dios quiso poner su principal seminario para formar a los verdaderos y únicos sacerdotes católicos que hoy quedan en el mundo. ¿Cómo es que no agradecéis este don precioso? ¿Cómo es que habéis dejado pasar semejante gracia? Yo os he preguntado en más de una ocasión ¿habéis sostenido al seminario? ¿habéis contribuído con la formación sacerdotal? Veo a muchos de ustedes con las mejores galas, aquí, para despedirnos, pero ¿Y si hubierais entregado ese dinero a esta hermosa casa de formación? Quizás dos sacerdotes más estarían hoy aquí...
Estos sacerdotes recientemente ordenados, están prestos para luchar y combatir. Vosotros debéis escucharles, debéis obedecerles, debéis asistirles. Ellos deben transmitir la doctrina fielmente y así, con firmeza y con fuerza, el catolicismo volverá a reinar en toda Francia y en todo el mundo.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Llegada a Loudes
Carta del Santo Padre Alejandro IX a todos los fieles católicos
en virtud de la llegada al Santuario de Lourdes
Carísimos hijos,
Hoy, once de febrero, estamos aquí en Lourdes, Francia, junto con muchos cardenales, obispos y sacerdotes verdaderos y fieles de la Iglesia Católica Remanente, la Iglesia Verdadera. Hoy temprano hicimos una visita al Santuario de Nuestra Señora, y nos causó muchísimo dolor ver como un lugar sagrado ha sido tan profanado. Así como se profanó el Santuario de Loudes, se profanaron todos los templos. Hoy, queridos hermanos en la Verdad, tenemos que recordar aquellas palabras de San Atanasio: ellos tienen los templos, pero nosotros tenemos la fe.
Tenemos la fe Católica, la verdadera y la única que agrada a Dios. Los fieles, deben permanecer unidos a la Iglesia, puesto que sólo en ella podrán encontrar el consuelo de los sacramentos, sólo en ella podrán encontrar la salvación.
Hemos venido a Lourdes, pero aquí no pudimos celebrar la Santa Misa, sino en una sala que nos fue prestada por un fiel amigo. Trajimos a la Virgen todos nuestros pedidos, todas nuestras súplicas para que ella, medianera de todas las gracias, las entregue a Nuestro Señor Jesucristo.
Carísimos, el día 16 realizaremos una segunda procesión al Santuario y luego otra el 20, cuando ya los herejes modernistas se hayan retirado.
También quiero transmitirles hermosas noticias de parte de nuestro Seminario de Clémery. Como ustedes saben, a raíz de Nuestra visita, las ordenaciones fueron postergadas para que Nos podamos administrar las ordenes mayores a los quince diáconos que se convertirán en sacerdotes. Les ruego que no dejen de orar por estos jóvenes.
¡Queridos hijos! Orden por los sacerdotes y por éste humilde siervo de Dios.
Con mi bendición apostólica,
Hoy, once de febrero, estamos aquí en Lourdes, Francia, junto con muchos cardenales, obispos y sacerdotes verdaderos y fieles de la Iglesia Católica Remanente, la Iglesia Verdadera. Hoy temprano hicimos una visita al Santuario de Nuestra Señora, y nos causó muchísimo dolor ver como un lugar sagrado ha sido tan profanado. Así como se profanó el Santuario de Loudes, se profanaron todos los templos. Hoy, queridos hermanos en la Verdad, tenemos que recordar aquellas palabras de San Atanasio: ellos tienen los templos, pero nosotros tenemos la fe.
Tenemos la fe Católica, la verdadera y la única que agrada a Dios. Los fieles, deben permanecer unidos a la Iglesia, puesto que sólo en ella podrán encontrar el consuelo de los sacramentos, sólo en ella podrán encontrar la salvación.
Hemos venido a Lourdes, pero aquí no pudimos celebrar la Santa Misa, sino en una sala que nos fue prestada por un fiel amigo. Trajimos a la Virgen todos nuestros pedidos, todas nuestras súplicas para que ella, medianera de todas las gracias, las entregue a Nuestro Señor Jesucristo.
Carísimos, el día 16 realizaremos una segunda procesión al Santuario y luego otra el 20, cuando ya los herejes modernistas se hayan retirado.
También quiero transmitirles hermosas noticias de parte de nuestro Seminario de Clémery. Como ustedes saben, a raíz de Nuestra visita, las ordenaciones fueron postergadas para que Nos podamos administrar las ordenes mayores a los quince diáconos que se convertirán en sacerdotes. Les ruego que no dejen de orar por estos jóvenes.
¡Queridos hijos! Orden por los sacerdotes y por éste humilde siervo de Dios.
Con mi bendición apostólica,
Alejandro IX PP
martes, 31 de diciembre de 2013
Mensaje de fin de año del Santo Padre Alejandro IX (2013)
MENSAJE DE FIN DE AÑO DEL SANTO PADRE ALEJANDRO IX
LEÍDO EN LA HOMILÍA DE LA MISA EN ACCIÓN DE GRACIAS
DEL DÍA 31 DE DICIEMBRE DEL AÑO MMXIII DE LA ENCARNACIÓN
Queridos hermanos en Cristo,
Hoy los he convocado a todos ustedes para expresarles nuestras reflexiones luego de un arduo año de trabajo. Bien sabéis que, desde la Restauración del Trono de Pedro, Satanás intenta destruir todo lo que sea sagrado con mucha más furia. ¿Por qué? ¿Por qué Satanás y sus demonios intentan destruir la Iglesia Remanente? La respuesta es simple: porque somos la única Iglesia Verdadera.
Cuando tras la terrible traición del ex cardenal Makarios, nos vimos obligados a convocar a un Sínodo Extraordinario aquí, en la Santa Sede, muchos propusieron que lo mejor sería que Nos renunciaramos y que el Sínodo decidiera quien debía conducir la Iglesia. Dicha solución, creímos entonces, sólo debilitaría más a la Iglesia, ya que el poder quedaría diluído en una asamblea sinodal y así retrocederiamos muchos años. ¿Qué valor habría tenido la elección de Su Santidad León XIV como Vicario de Cristo si el Papa se desfifgura como primer ministro que puede ser remplazado ante cualquier crisis? Nos, como Soberano Pontífice rechazamos categóricamente esa solución, pero reconocimos el grave error que hemos cometido al confiar en un traidor tan miserable como lo fue Dimitry Vladeci Pereira Sarmento. Creimos entonces que era sincero, creimos en aquel momento que amaba a la Iglesia y que era fiel al Papa, pero nos equivocamos, por eso corregimos el error y decidimos corar de raíz al enemigo de la Iglesia.
El Sínodo, carísimos hermanos trajo una gran alegría a la Iglesia. Se aclaró el panorama: quedó patente para todos quienes eran los católicos y quienes los infiltrados, se atendieron problemas urgentes y se tomaron medidas que requerían, por lo tanto, urgencia. Algunas de esas medidas no se hicieorn conocer, porque requerían mucha preparación para los fieles y también para los sacerdotes. Otras se hicieron expresas, ordenes que se remitieron a Europa sobre los exámenes y juramentos a los que deben someterse los seminaristas, decretos especiales a los Estados Unidos sobre los episcopalianos que vienen a la Iglesia. Es muy importante saber que hacer con la inmensa cantidad de personas que nos escriben a diario diciendo "¡Ustedes tienen la Verdad! ¡Déjennos entrar!" ¿Podemos acaso impedir que alguien se convierta a la Fe Católica? No, pero si podemos y tenemos que examinar con cuidado a esas personas, y sobre todo, evaluar con mucho cuidado si se les permitirá ejercer el ministerio sacerdotal.
También se ha convocado a los franciscanos, una de las ordenes religiosas con mayor cantidad de miembrosa fin de realizar un profundo exámen sobre su desempeño desde la restauración de la Silla Apostólica. Nos preguntamos muy seriamente sobre el estado de las ordenes, congregaciones e institutos, sobre su utilidad, sobre sus frutos. Por ello continuamos con la permanente reforma de la Santa Iglesia. Por ello, carísimos hermanos, no podemos dejar de luchar para que la Iglesia Católica Remanente continúe insistiendo en su reforma y corresponde a los obispos que la misma se aplique en cada diócesis, en cada parroquia... y a los fieles, hacerla efectiva, seguir unidos a la Iglesia de Dios.
Hoy, la Iglesia está mucho más fuerte. Sabemos que tenemos al Espíritu Santo y que muy pronto se completará el triunfo de Cristo sobre el mundo y las falsas religiones que adoran a Satanás.
Como cada año, hermanos, los aliento a que continuemos entregándonos a Dios y que, con fe, con fuerza y con esperanza, sigamos adelante, fieles a la Verdadera Iglesia.
Hoy los he convocado a todos ustedes para expresarles nuestras reflexiones luego de un arduo año de trabajo. Bien sabéis que, desde la Restauración del Trono de Pedro, Satanás intenta destruir todo lo que sea sagrado con mucha más furia. ¿Por qué? ¿Por qué Satanás y sus demonios intentan destruir la Iglesia Remanente? La respuesta es simple: porque somos la única Iglesia Verdadera.
Cuando tras la terrible traición del ex cardenal Makarios, nos vimos obligados a convocar a un Sínodo Extraordinario aquí, en la Santa Sede, muchos propusieron que lo mejor sería que Nos renunciaramos y que el Sínodo decidiera quien debía conducir la Iglesia. Dicha solución, creímos entonces, sólo debilitaría más a la Iglesia, ya que el poder quedaría diluído en una asamblea sinodal y así retrocederiamos muchos años. ¿Qué valor habría tenido la elección de Su Santidad León XIV como Vicario de Cristo si el Papa se desfifgura como primer ministro que puede ser remplazado ante cualquier crisis? Nos, como Soberano Pontífice rechazamos categóricamente esa solución, pero reconocimos el grave error que hemos cometido al confiar en un traidor tan miserable como lo fue Dimitry Vladeci Pereira Sarmento. Creimos entonces que era sincero, creimos en aquel momento que amaba a la Iglesia y que era fiel al Papa, pero nos equivocamos, por eso corregimos el error y decidimos corar de raíz al enemigo de la Iglesia.
El Sínodo, carísimos hermanos trajo una gran alegría a la Iglesia. Se aclaró el panorama: quedó patente para todos quienes eran los católicos y quienes los infiltrados, se atendieron problemas urgentes y se tomaron medidas que requerían, por lo tanto, urgencia. Algunas de esas medidas no se hicieorn conocer, porque requerían mucha preparación para los fieles y también para los sacerdotes. Otras se hicieron expresas, ordenes que se remitieron a Europa sobre los exámenes y juramentos a los que deben someterse los seminaristas, decretos especiales a los Estados Unidos sobre los episcopalianos que vienen a la Iglesia. Es muy importante saber que hacer con la inmensa cantidad de personas que nos escriben a diario diciendo "¡Ustedes tienen la Verdad! ¡Déjennos entrar!" ¿Podemos acaso impedir que alguien se convierta a la Fe Católica? No, pero si podemos y tenemos que examinar con cuidado a esas personas, y sobre todo, evaluar con mucho cuidado si se les permitirá ejercer el ministerio sacerdotal.
También se ha convocado a los franciscanos, una de las ordenes religiosas con mayor cantidad de miembrosa fin de realizar un profundo exámen sobre su desempeño desde la restauración de la Silla Apostólica. Nos preguntamos muy seriamente sobre el estado de las ordenes, congregaciones e institutos, sobre su utilidad, sobre sus frutos. Por ello continuamos con la permanente reforma de la Santa Iglesia. Por ello, carísimos hermanos, no podemos dejar de luchar para que la Iglesia Católica Remanente continúe insistiendo en su reforma y corresponde a los obispos que la misma se aplique en cada diócesis, en cada parroquia... y a los fieles, hacerla efectiva, seguir unidos a la Iglesia de Dios.
Hoy, la Iglesia está mucho más fuerte. Sabemos que tenemos al Espíritu Santo y que muy pronto se completará el triunfo de Cristo sobre el mundo y las falsas religiones que adoran a Satanás.
Como cada año, hermanos, los aliento a que continuemos entregándonos a Dios y que, con fe, con fuerza y con esperanza, sigamos adelante, fieles a la Verdadera Iglesia.
Dado en Villa María,
a los 31 días del mes de diciembre del año MMXIII de la Gracia
V de Nuestro Pontificado
martes, 24 de diciembre de 2013
Mensaje de Navidad (2013) del Papa Alejandro IX
En éste
mundo, cada día más cubierto por las tinieblas y más unido a Satanás, brilla
una luz que nos da esperanzas y nos recuerda que nuestra lucha no es vana, sino
que tendrá un fin glorioso y victorioso. La Navidad de Nuestro Señor es la Luz de la Esperanza, porque se nos
anuncia el nacimiento de un Niño, la irrupción del Verbo quien habita entre
nosotros.
Hoy, carísimos
hijos, Jesucristo renueva, restaura y nos trae luz y alegría. La Navidad nos recuerda que
Dios no nos puede abandonar, que esá con nosotros y en Nosotros permanece.
Que la luz
brille sobre todos ustedes, fieles de la Santa Iglesia Católica Apostólica
Remanente.
Con Nuestra
Bendición Apostólica,
Alejandro
IX.
Siervo de
los Siervos de Dios.
Dado en
Villa María, el 24 de Diciembre del año 2013 de Nuestro Señor Jesucristo.
V de Nuestro Pontificado.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Clausura del Sinodo de Villa María
SERMÓN DE SU SANTIDAD ALEJANDRO IX
INFORMANDO SOBRE EL CIERRE DEL
SÍNODO EXTRAORDINARIO DE VILLA MARÍA
Queridos hermanos en Cristo,
Nos, Alejandro IX dimos por concluido en el el Sínodo de Villa María, convocado en virtud de nuestra autoridad el día 18 de mayo del corriente año 2013 de la Gracia por medio del Motu Proprio Nemo Vestrum Ignorat.
La reunión sinodal se llevo a cabo en paz y en alegría, con mucho trabajo y oración, porque somos conscientes, todos los aquí reunidos, de que la Iglesia Remanente atravesó una nueva crisis, pero que de ella ha salido nuevamente victoriosa. Pero no podemos creer que todo se soluciona por medio de declaraciones, de decretos y de ordenes, tenemos que prever situaciones como las que sufrimos, tenemos que estar atento ante los infiltrados, ante los hipócritas, ante los ladrones, ante los fornicarios ante los adoradores de Satanás que se encuentran, muchas veces, cerca de lo más santo esperando el momento para dar un nuevo golpe, como lo hicieron tras la muerte de San Pío XII.
Por ello, carísimos hermanos, obispos, sacerdotes, fieles, hoy clausuramos el Sínodo, conscientes de que continuaremos trabajando en las líneas que hemos programado.
A los Cardenales que permanecen a Nuestro lado: cuidad aquellas porciones del gobierno que fueron confiadas a vosostros. Porque la Santa Iglesia depende de vosotros y vosotros dependéis de Nos. Vuestros cargos son un signo de confianza, no la traicionéis.
A los obispos, los que se quedan y los que se marchan a sus diócesis y misiones, Dios entregó ovejas para que las cuidéis. Sed celosos de vuestras diócesis, cuidada a los fieles y vigilad a los sacerdotes. Escuchan a vuestros clérigos que están cerca de los fieles.
A los sacerdotes, a ustedes la Iglesia les encarga el gobierno de las parroquias, las misiones, las capillas... a ustedes la Iglesia les pide fidelidad y vigilancia. Fidelidad al Santo Padre, vigilancia sobre los fieles, porque ellos solos, sin la Iglesia de la cual sois ministros, no pueden salvarse.
Ahora, carísimos hijos, entonaremos el Te Deum en acción de Gracias por éste fructífero Sínodo reunido en Villa María.
Nos, Alejandro IX dimos por concluido en el el Sínodo de Villa María, convocado en virtud de nuestra autoridad el día 18 de mayo del corriente año 2013 de la Gracia por medio del Motu Proprio Nemo Vestrum Ignorat.
La reunión sinodal se llevo a cabo en paz y en alegría, con mucho trabajo y oración, porque somos conscientes, todos los aquí reunidos, de que la Iglesia Remanente atravesó una nueva crisis, pero que de ella ha salido nuevamente victoriosa. Pero no podemos creer que todo se soluciona por medio de declaraciones, de decretos y de ordenes, tenemos que prever situaciones como las que sufrimos, tenemos que estar atento ante los infiltrados, ante los hipócritas, ante los ladrones, ante los fornicarios ante los adoradores de Satanás que se encuentran, muchas veces, cerca de lo más santo esperando el momento para dar un nuevo golpe, como lo hicieron tras la muerte de San Pío XII.
Por ello, carísimos hermanos, obispos, sacerdotes, fieles, hoy clausuramos el Sínodo, conscientes de que continuaremos trabajando en las líneas que hemos programado.
A los Cardenales que permanecen a Nuestro lado: cuidad aquellas porciones del gobierno que fueron confiadas a vosostros. Porque la Santa Iglesia depende de vosotros y vosotros dependéis de Nos. Vuestros cargos son un signo de confianza, no la traicionéis.
A los obispos, los que se quedan y los que se marchan a sus diócesis y misiones, Dios entregó ovejas para que las cuidéis. Sed celosos de vuestras diócesis, cuidada a los fieles y vigilad a los sacerdotes. Escuchan a vuestros clérigos que están cerca de los fieles.
A los sacerdotes, a ustedes la Iglesia les encarga el gobierno de las parroquias, las misiones, las capillas... a ustedes la Iglesia les pide fidelidad y vigilancia. Fidelidad al Santo Padre, vigilancia sobre los fieles, porque ellos solos, sin la Iglesia de la cual sois ministros, no pueden salvarse.
Ahora, carísimos hijos, entonaremos el Te Deum en acción de Gracias por éste fructífero Sínodo reunido en Villa María.
Dado en Villa María,
A los 2 de septiembre del año 2013 de Nuestro Señor,
V de Nuestro Pontificado
martes, 28 de mayo de 2013
Sermón del Papa Alejandro IX por la Fiesta de la Restauración de la Silla Apostólica
Queridos hermanos, en el día de hoy, 24 de marzo, la Santa Iglesia
celebra la Fiesta de la Restauración del Trono de Pedro. No es una
fiesta menor, es una de las más importantes del Calendario Litúrgico, ya
que en ella, Dios nos recuerda que la Iglesia no puede ser destruida y
que la promesa de estar siempre con Nosotros se cumple.
Quisiera hacer unos breves comentarios sobre aquel 24 de marzo del año
2006, de la situación que vivíamos y de como estamos hoy.
En aquel año, hubo una gran resistencia a poner fin a la Sede Vacante.
Una gran cantidad de obispos y sacerdotes predicaron en contra de
nuestra iniciativa. Dijeron que íbamos a provocar un cisma, que ibamos a
sumar otro antipapa a la lista, que estábamos poseídos por el Demonio,
que el «líder», si usaban la palabra «lider» de nuestro grupo era un
loco que tenía visiones, tal como el del Palmar de Troya. De nada
valieron los estuiod canónicos, las cartas explicativas, los continuos
recursos a los obispos y sacerdotes católicos sedevacantistas. De nada
valió que viajáramos los sacerdotes y obispos de la Orden de Nuestra
Señora de la Compasión a distintos países a buscar entre obispos y
sacerdotes fieles el apoyo necesario para una elección Papal.
Hubo un acontecimiento que a Nos, personalmente nos impactó. Estando en
Ucrania, con un obispo de rito oriental que hacía poco se había
convertido al catolicismo, confesó que sabía que una elección Papal era
la solución única a la crisis, pero... y aquí vino la sorpresa, aún no
era el momento, aún no había unidad. Cuando hace poco, el obispo Juan
José Squetino Schattenhofer convocó a los cismáticos a una elección
Papal, también topó con las mismas resistencias. Eso que a él tanto lo
sorprendió, pudo impactar a nosotros, pero Nosotros, sabíamos en aquel
momento que lo que importaba era la Iglesia Católica, era reconstruir la
jerarquía de la Iglesia, era tener una Cabeza Visible y entonces habría
unidad y reinaría la Paz y el Orden en la Iglesia de Dios... la misma
paz y el mismo orden que fue erradicado tras el Conciliabulo Vaticano
II, cuando la herejía se apoderó del templo, expulsando fuera a los
verdaderos católicos.
¿Hubo infiltrados? Si, los hubo, pero el Espíritu Santo guió el Cónclave
y permitió que identificaríamos a los miembros de la Sinagoga de
Satanás, para que fueran excluidos de esa reunión milagrosa.
¿Hubo interferencias? ¡Claro que las hubo! obispos, sacerdotes y monjes
adversarios a Dios trataron de hacer hasta lo imposible... y la Iglesia
Montiniana... la Iglesia Montiniana nos atacó con todo lo que pudo. En
dos oportunidades tuvimos que abandonar los lugares de elección, hasta
que terminamos en un local, sencillo, muy sencillo, pero donde estábamos
seguros de que el Adversario ya no podría actuar.
Y entonces ocurrió... No lo olvidaremos... ocurrió el milagro cuando
Monseñor Oscar de la Compasión, levantó sus ojos y dijo «Si, acepto», y
con ese sí acepto todos elevamos Glorias al Señor... cada uno de
nosotros fue hasta donde él estaba y le rendimos homenaje... Perdonen...
pero Nos conmueve el alma recordar aquella jornada.
Siete años después la situación no es tan diferente: aún hoy millares de
sacerdotes y centenares de obispos siguen oponiéndose a la Santa
Iglesia. Los cismáticos sedevacantistas, los herejes que reconocen al
Anticristo del Vaticano... todos ellos luchan contra la Iglesia Católica
Apostólica Remanente, la Iglesia en el Exilio, la Verdadera Iglesia
Católica Romana fuera de la cual no hay salvación ni perdón de los
pecados.
Pero además de los enemigos externos, tenemos los enemigos internos.
Muchos de los aquí presentes forman parte de la Sinagoga de Satanás.
Hace poco fueron zarandeados cuando descubrimos el complot de Vladeci
Pereira Sarmento, «Makarios de Menelik» y quien llegó a ser Cardenal de
la Santa Iglesia. Y con él calleron muchos que estaban esperando el
golpe del moderno Judas Iscariote para apoderarse de la Iglesia y hacer
naufragar la Barca de Pedro. ¡No lo permitiremos! ¡No dejaremos que se
apoderen de la Iglesia!
San Pío XII no pudo ver que había colocado en posiciones de poder a los
enemigos de Dios, a los siervos de la Mentira. Nosotros no hemos
cometido ese error. Hoy la Iglesia está asediada, pero fuerte. En siete
años hemos ganado en fuerza, en resistencia. Sabemos que Dios está con
nosotros, hemos purificado la fe, hemos depurado el clero a base de
dolores, de lágrimas... pero lo hemos conseguido.
En los últimos años hemos reconstruido buena parte de la jerarquía. Las
misiones fueron dejando lugar a las diócesis y las parroquias. La
jurisdicción ordinaria ganó terreno frente a la extraordinaria. Vamos en
camino a la Unidad Litúrgica, poco a poco las comunidades que eran
recibidas con sus propios Ritos Tradicionales han adoptado la Misa
Tridentina. Hemos unificado la disciplina tras la promulgación del
Código de Derecho Canónico que hemos reformado y aplicado. Las
congregaciones religiosas y las ordens han sido reformadas, volviendo a
sus estructuras prístinas. Si, hubo traidores, hubo cismas, hubo
herejes... y los seguirá habiendo. Pero los descubriremos. Vosotros,
fieles, no tengáis miedo.
Carísimos fieles: tened fe en Dios, que conserva a la Iglesia sin mancha
ni error. Sacerdotes, guardad el Estado de Gracia estando unidos a la
Fe Verdadera y Sometidos al Legítimo Sucesor de San Pedro. Obispos,
cuidad a las ovejas conscientes de que debéis responder ante Nos y ante
Dios Omnipotente. Permaneced unidos a la Comunión de los Santos, porque
aquellos que están fuera no perteneces a la Verdadera Iglesia de Dios.
Ave María Purísima...
lunes, 25 de marzo de 2013
Domingo de Ramos
Domingo de Ramos
Santo Evangelio según San Mateo 21, 1-9. Entrada Triunfal de Jesucristo en Jerusalén.
Se toma la Homilía comentando el libro de Jeremías Profeta 2, 12-32.
Sermón de San León, Papa.
He ahí, carísimos, que nos hallamos ya en la festividad de la Pasión del Señor, tan deseada por nosotros y tan necesaria a todo el mundo; en medio de los transportes de los goces espirituales que nos comunica, no podemos permanecer en silencio. Y si bien es difícil hablar digna y convenientemente muchas veces sobre una misma solemnidad, con todo, no pude el sacerdote sustraerse al deber de predicar a los pueblos fieles, tratándose de un tan gran misterio de la divina misericordia. Siendo la materia en sí misma inefable, por lo mismo proporciona recursos para hablar; y nunca pude ser suficiente lo que se diga, porque nunca se agotará el asunto que se trata. De consiguiente, humíllese la debilidad humana delante de la gloria de Dios, y confiese que es siempre insuficiente para exponer las obras de su misericordia. Esfuércese nuestra inteligencia, permanezca en sus pensó nuestro espíritu y deficiente nuestra expresión. Nos conviene darnos cuenta de lo pequeñas que son ante la realidad nuestras ideas más elevadas acerca de la majestad del Señor.
Al decir el Profeta: “Buscad al Señor, y esforzaos, buscad siempre su rostro”, nadie presuma haber hallado todo lo que busca; no sea que deje de acercarse a él si deja de encaminarse hacia él. Ahora bien, entre todas las obras de Dios ante las cuales desfallece la admiración humana, ¿hay otra que conmueva nuestro espíritu y sea superior a las fuerzas de la inteligencia como la pasión del Salvador? El cual, para librar el linaje humano de la esclavitud de la mortal prevaricación, ocultó la potencia de su majestad al furor del diablo, y no le opuso más que la flaqueza de nuestra debilidad. Si aquel enemigo cruel y soberbio hubiese podido conocer el designio de la misericordia de Dios, ciertamente que habría preferido inspirar sentimientos de mansedumbre en el animo de los judíos que odios injustos, a fin de no perder el dominio de sus esclavos, persiguiendo la libertad de aquel que nada le debía.
Su malignidad le engañó; infirió al Hijo de Dios un suplicio que había que redundar en remedio de todos los hijos de los hombres. Derramó la sangre inocente, que debía ser la reconciliación del mundo y de nuestra bebida. El Señor sufrió lo que había elegido según los designios de su voluntad. Se puso en manos de sus enfurecidos enemigos, los cuales, al dejarse arrastrar por su propia maldad, se hicieron servidores del Redentor. Era tanta la ternura de su amor en favor de los mismo que le crucificaban, que estando en la Cruz suplicaba a su Padre, no que los castigase, sino que los perdonase.
Santo Evangelio según San Mateo 21, 1-9. Entrada Triunfal de Jesucristo en Jerusalén.
Se toma la Homilía comentando el libro de Jeremías Profeta 2, 12-32.
Sermón de San León, Papa.
He ahí, carísimos, que nos hallamos ya en la festividad de la Pasión del Señor, tan deseada por nosotros y tan necesaria a todo el mundo; en medio de los transportes de los goces espirituales que nos comunica, no podemos permanecer en silencio. Y si bien es difícil hablar digna y convenientemente muchas veces sobre una misma solemnidad, con todo, no pude el sacerdote sustraerse al deber de predicar a los pueblos fieles, tratándose de un tan gran misterio de la divina misericordia. Siendo la materia en sí misma inefable, por lo mismo proporciona recursos para hablar; y nunca pude ser suficiente lo que se diga, porque nunca se agotará el asunto que se trata. De consiguiente, humíllese la debilidad humana delante de la gloria de Dios, y confiese que es siempre insuficiente para exponer las obras de su misericordia. Esfuércese nuestra inteligencia, permanezca en sus pensó nuestro espíritu y deficiente nuestra expresión. Nos conviene darnos cuenta de lo pequeñas que son ante la realidad nuestras ideas más elevadas acerca de la majestad del Señor.
Al decir el Profeta: “Buscad al Señor, y esforzaos, buscad siempre su rostro”, nadie presuma haber hallado todo lo que busca; no sea que deje de acercarse a él si deja de encaminarse hacia él. Ahora bien, entre todas las obras de Dios ante las cuales desfallece la admiración humana, ¿hay otra que conmueva nuestro espíritu y sea superior a las fuerzas de la inteligencia como la pasión del Salvador? El cual, para librar el linaje humano de la esclavitud de la mortal prevaricación, ocultó la potencia de su majestad al furor del diablo, y no le opuso más que la flaqueza de nuestra debilidad. Si aquel enemigo cruel y soberbio hubiese podido conocer el designio de la misericordia de Dios, ciertamente que habría preferido inspirar sentimientos de mansedumbre en el animo de los judíos que odios injustos, a fin de no perder el dominio de sus esclavos, persiguiendo la libertad de aquel que nada le debía.
Su malignidad le engañó; infirió al Hijo de Dios un suplicio que había que redundar en remedio de todos los hijos de los hombres. Derramó la sangre inocente, que debía ser la reconciliación del mundo y de nuestra bebida. El Señor sufrió lo que había elegido según los designios de su voluntad. Se puso en manos de sus enfurecidos enemigos, los cuales, al dejarse arrastrar por su propia maldad, se hicieron servidores del Redentor. Era tanta la ternura de su amor en favor de los mismo que le crucificaban, que estando en la Cruz suplicaba a su Padre, no que los castigase, sino que los perdonase.
domingo, 11 de marzo de 2012
Sermón de su SS Alejandro IX comentando el II Sínodo de Mar del Plata
En el día de hoy, El Papa Alejandro IX pronunció la homilía comentando a los fieles presentes los acontecimientos del II Sínodo de Mar del Plata.
Queridos hermanos.
Es un gran motivo de alegría poder dirigirnos a todos ustedes en este día tan especial. Debo informarles que no meditaremos hoy sobre el Evangelio, sino que, omo bien sabéis, es el primer domingo desde la clausura del II Sínodo de Mar del Plata y es necesario que hagamos un informe a ustedes sobre lo que allí ocurrió.
La reunión sinodal que, por la Gracia de Dios presidimos ha sido mucho más larga de lo que esperábamos, es cierto, pero también confiamos que sea más fructífera. Como en toda reunión de este tipo existieron acalorados debates que se prolongaron en varias sesiones, posiciones encontradas e importantes discusiones demostraron a todos los presentes que estamos viviendo una época de grandes transformaciones, donde la Tradición Católica debe encontrar la manera de poder luchar contra el modernismo que ha triunfado en la sociedad moderna.
Si algo ha quedado claro en el II Sínodo de Mar del Plata es que no podemos volver simplemente al modelo eclesial de 1958. Entre los tradicionalistas ese es el sueño. ¿Qué buen católico no esperaría que el Vaticano II fuera simplemente una pesadilla? ¿A quién lo gustaría ir a la parroquia del barrio y recibir los sacramentos en la liturgia de siempre, el catecismo en el magisterio de siempre? Pero las cosas son muy diferentes y es por ello que el Sínodo ha discutido especialmente sobre eclesiología y sobre pastoral.
Quisieramos, brevemente, hacer una pequeña crónica sobre el Sínodo.
Congregados en el Espíritu Santo, los Padres Sinodales y Nos, invocamos la protección de Dios Omnipotente para nuestra reunión. Lo primero que se realizó fue un abierto estado de la cuestión sobre la situación en la que se encontraban las diócesis y parroquias representadas, asi también como la lectura de los informes provenientes de aquellas jurisdicciones que no podían estar presentes. Con los Padres Sinodales oímos sobre la situación, siempre dificultosa de la Iglesia en este mundo moderno. Los grandes progresos en el Brasil contrastan con la situación que vivimos en Centroamérica y en algunas regiones de Europa. Conclusiones preliminares ¿Se puede decir que fracasamos? No lo creemos. Lo que podemos creer es que el modelo de expansión no ha sido el mejor. Precisamente en aquellos lugares donde se fundaron parroquias rápidamente, en aquellos lugares donde un grupo se convirtió en masa a la Fe verdadera, donde una congregación herética o cismática pasó a la Iglesia de Dios es donde, por paradójico que parezca tuvimos mayor cantidad de problemas. El objetivo de estas congregaciones que venían a la Fe no era siempre expandir el Evangelio, sino mantener su propia estructura. En cambio, allí donde el celo estaba puesto en el Apostolado la Iglesia floreció. También notamos que la búsqueda del edificio no siempre coincidió con el de la Iglesia. En Alemania tenemos hermosos templos vacíos, pero también los fieles se reúnen y reciben los sacramentos en alguna casa particular o a lo sumo en una capilla muy humilde... con más éxito que en un templo grande y bonito. Vamos a la realidad: el factor distancia es importante.
En Brasil, según nos informó el Catolicós Makarios el modelo de la «Home Church» y de la misión ha sido una clave de éxito. La carta que el Patriarca de los Sirio-Malankara y Primado del Brasil enviara fue de gran ayuda. En efecto, la Iglesia del Brasil (bendita por Dios, querida por la Santísima Virgen) ha tenido un crecimiento espectacular. Periodicamente recibimos información sobre nuevos sacerdotes, postulaciones para las sagradas órdenes, conversiones masivas. ¿Cómo puede ser esto real? el Cardenal Emilio Javier de la Compasión lo explicó:
«Nadie puede dudar del poder del Altísimo, quien es fiel en lo poco es fiel en lo mucho, quien peca y se arrepiente y trabaja por la obra de Dios es recompensado, allí está el camino de la Iglesia Sirio-Malankara. Mientras algunos de nosotros por años estábamos discutiendo acuerdos con congregaciones a fin de incorporar sacerdotes, Makarios formó sus propios sacerdotes con celo evangélico.»
Las palabras del Cardenal Secretario de Estado fueron seguidas por las del Cardenal Paloupos y el Cardenal Blackhill quienes insistieron en la función misionera de la Iglesia. La fundación de monasterios donde se formen misioneros, donde la vida contemplativa esté en perfecta comunión con la vida apostólica es fue y será siempre el gran don de la Iglesia, afirmó el Cardenal Papaloupos que llegó, precisamente para informar sobre las misiones en Oriente. Él, gran misionero, ha fundado varios monasterios en Siria, Jordania, Arabia e Irak. Su campaña no fue agresiva, pero fue eficiente. También nos contó de la persecución en Iraq y en Irán y pidió ayuda para estos fieles y sacerdotes.
Lo segundo que se discutió fue la revisión del modelo de incorporación de clérigos. Todos recordamos aquella época, casi dorada según creíamos en la cual recibíamos correspondencia de lugares muy distante. Sacerdotes y obispos, a veces por decenas nos pedían ingresar a la Iglesia. Les informabamos sobre nosotros, sobre nuestra estructura, sobre la Restauración de la Silla Apostólica y ellos respondían con alegría. Pero... pero... muchos nos abandonaban al poco tiempo. La herida más reciente fue la de los Palmarianos, quienes se infiltraron y reorganizaron su secta y su herejía, expandiéndose como un veneno por España, renovados en su locura y utilizando Nuestro Nombre y nuestros recursos. Las medidas que aplicamos sirvieron para que estos herejes se fueran, para que aquellos que realmente se convirtieron permanecieran fuertes en la fe. ¿Y los fieles? Porque si algo se perjudicó fue el alma de muchísimos fieles a quienes ellos atendían, muy especialmente en España, fieles mismos que no dudaron un segundo en ir tras los palmarianos tras su excomunión.
Hemos revisado con mucho cuidado el ingreso de sacerdotes ordenados fuera de la Iglesia. El proceso es más complejo, pero es más seguro y más conforme con la Tradición, a fin de que los pecadores no inciten más la ira de Dios y con ellos arrastren a los más debiles.
Finalmente, esto nos lleva al tercer tema: la reforma del Código de Derecho Canónico. La comisión que redactará el nuevo Código está trabajando desde hace un tiempo. El nuevo código remplazará al anterior y se ajusta a nuestras necesidades y a nuestro tiempo.
Hubo también otros temas: Misas, disciplinas, revisión de los seminarios, discutimos sobre las mejores maneras de formar sacerdotes nuevos... todo esto, queridos fieles y amigos pronto sera publicado.
No queriamos que pasara un domingo más sin que supieran todos cuales fueron los principales temas a discutir en el II Sínodo de Mar del Plata.
Pedimos a todos ustedes que no cesen de orar a Nuestro Señor porque estas metas se cumplan y que en muy poco tiempo, podamos ver los frutos de esta reunión Sinodal.
Ave María Purísima...
SS Alejandro IX.
Siervo de los Siervos de Dios.
domingo, 1 de enero de 2012
Misa de SS Alejandro IX de Año Nuevo
Su Santidad el Papa Alejandro IX en el día de hoy celebró la Santa Misa y
dio la bendición a todos los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos,
Obispos, sacerdotes y fieles presentes en Villa María. El Sumo
Pontífice, que se encuentra reunido con los Cardenales en el marco de
una reunión extraordinaria se refirió, durante su homilía a varios
temas.
Es necesario, hoy más que nunca que la Iglesia mantenga la unidad. Luego de las terribles y dolorosas divisiones, de las increíbles traiciones que la Iglesia sufrió debemos estar más apegados que nunca a la Palabra de Dios y al Eterno Magisterio de la Iglesia.
(…) No podemos ocultar la verdad. La noticia que recibimos, temprano, sobre la decisión de algunas reuniones sinodales nos sorprendieron: esperábamos el cisma, de hecho, lo esperábamos desde hacía mucho tiempo. Más, el Espíritu Santo ha confirmado a nuestros hermanos en la Fe y Nos, no podemos sino agradecer a Dios que se evitara una tragedia.
El Papa se refirió además a los objetivos que el Sínodo de Mar del Plata no pudo cumplir:
El Sínodo de Mar del Plata fue una gran oportunidad para la Iglesia. No fue un Concilio, como algunos quisieron creer. El Sínodo planetó una agenda que aún está incompleta. Las medidas de seguridad se aplicaron y hoy no corre peligro la Santa Sede en el Exilio de nuevos atentados. También, durante el pasado año 2011 realizamos importantes cambios a nivel de la Curia, todo ello fruto del Sínodo de Mar del Plata. Quedó aún pendiente nuestra gira, de la misma manera que la convocatoria a un Concilio Ecuménico.
Quiero, carísimos hermanos, pedir a Vosotros que oren por estos dos objetivos: la gira y el concilio…
Finalmente, Su Santidad se refirió a la situación que vive la Iglesia en América Latina.
Hace poco más de un año decíamos que la Iglesia en nuestra América está dolida, herida, perseguida. ¿Cambió esta situación? No. En Centroamérica la Iglesia sufre persecuciones constantes. Ofrecemos a nuestros hermanos nuestras oraciones, nuestros sufragios, todo lo que podemos darles se lo daremos. Sin embargo, Nos, consideramos que el mantenimiento de la Iglesia en Nicaragua está lejos de reportar algún beneficioso. Es por ello que hemos decidido se apliquen medidas extraordinarias para la Iglesia Nicaragüense y sus sacerdotes.
El Papa no dijo cuales serán esas medidas. Sin embargo, hace varios meses atrás el Cardenal Emilio Javier de la Compasión había dijo públicamente que la Iglesia debía pensar seriamente en “evacuar” a los fieles y a los sacerdotes en Nicaragua.
Al finalizar la ceremonia el Santo Padre dio la bendición apostólica a todos los presentes y se entonó el Te Deum.
Es necesario, hoy más que nunca que la Iglesia mantenga la unidad. Luego de las terribles y dolorosas divisiones, de las increíbles traiciones que la Iglesia sufrió debemos estar más apegados que nunca a la Palabra de Dios y al Eterno Magisterio de la Iglesia.
(…) No podemos ocultar la verdad. La noticia que recibimos, temprano, sobre la decisión de algunas reuniones sinodales nos sorprendieron: esperábamos el cisma, de hecho, lo esperábamos desde hacía mucho tiempo. Más, el Espíritu Santo ha confirmado a nuestros hermanos en la Fe y Nos, no podemos sino agradecer a Dios que se evitara una tragedia.
El Papa se refirió además a los objetivos que el Sínodo de Mar del Plata no pudo cumplir:
El Sínodo de Mar del Plata fue una gran oportunidad para la Iglesia. No fue un Concilio, como algunos quisieron creer. El Sínodo planetó una agenda que aún está incompleta. Las medidas de seguridad se aplicaron y hoy no corre peligro la Santa Sede en el Exilio de nuevos atentados. También, durante el pasado año 2011 realizamos importantes cambios a nivel de la Curia, todo ello fruto del Sínodo de Mar del Plata. Quedó aún pendiente nuestra gira, de la misma manera que la convocatoria a un Concilio Ecuménico.
Quiero, carísimos hermanos, pedir a Vosotros que oren por estos dos objetivos: la gira y el concilio…
Finalmente, Su Santidad se refirió a la situación que vive la Iglesia en América Latina.
Hace poco más de un año decíamos que la Iglesia en nuestra América está dolida, herida, perseguida. ¿Cambió esta situación? No. En Centroamérica la Iglesia sufre persecuciones constantes. Ofrecemos a nuestros hermanos nuestras oraciones, nuestros sufragios, todo lo que podemos darles se lo daremos. Sin embargo, Nos, consideramos que el mantenimiento de la Iglesia en Nicaragua está lejos de reportar algún beneficioso. Es por ello que hemos decidido se apliquen medidas extraordinarias para la Iglesia Nicaragüense y sus sacerdotes.
El Papa no dijo cuales serán esas medidas. Sin embargo, hace varios meses atrás el Cardenal Emilio Javier de la Compasión había dijo públicamente que la Iglesia debía pensar seriamente en “evacuar” a los fieles y a los sacerdotes en Nicaragua.
Al finalizar la ceremonia el Santo Padre dio la bendición apostólica a todos los presentes y se entonó el Te Deum.
domingo, 5 de junio de 2011
Mensaje del Papa Alejandro IX en virtud del aniversario de su elección
En la misa solemne celebrada este 24 de mayo del corriente año 2011 el
Papa Alejandro IX leyó el mensaje en virtud de un nuevo aniversario de
su elección. Recordamos con mucha alegría aquel 24 de mayo, cuando los
obispos y cardenales de la Iglesia, luego de implorar al Señor que no
olvidara a sus hijos y que recordara la promesa que le hizo a la Iglesia
de asistirla perpetuamente, elegieron por aclamatio al actual Soberano
Pontífice, Alejandro IX.
Como es tradición, el Papa leyó su mensaje durante el sermón, el cual
nos muestra el estado de la Iglesia y las metas a corto y a largo plazo
por las que debemos orar.
Y no lo olvidemos:
Hamemus Papam!
Es un gran motivo para Nos poder dirigiros estas palabras en esta fecha, tan especial para la Historia de la Santa Iglesia Católica. Cuando hace tres años atrás, Nuestro Predecesor Juan Bautista Bonetti renunciaba al Sumo Pontificado, de forma libre e iluminado por la Gracia de Dios, muchos pronosticaron la ruptura de la Iglesia. Tanto entre los fieles como entre los no católicos se tornó la consternación en mofa. Hubo, y no lo podemos negar, incluso entre los Cardenales de la Iglesia quienes propusieron que no se procediera a una nueva elección y que, por el contrario, dejaramos la Sede Vacante hasta que Dios decidiera darnos un pontífice.
¿No fue aquello una traición a la Iglesia? ¿No constituía aquello un acto de subversión, el deseo del cisma y la negación de la naturaleza de la Iglesia? Pues, hace tres años atrás, los Cardenales fieles a su mandato, junto con los obispos habilitados por el aún Pontífice Inocencio se reunieron en estos mismos muros, en esta misma Iglesia, aún inacabada e inspirados por el Espíritu Santo nos eligieron a Nos, indigno pecador como nuevo Vicario de Cristo. Y fue desde aquel 22 de mayo del año 2008 de Nuestro Señor Jesucristo que hemos luchado por la Santa Iglesia, por su restauración plena y total. Tres años han pasado desde aquel día y si Dios lo quiere, muchos años más podremos seguir con nuestra labor.
En estos tres años, Carísimos Hermanos hemos remplazado la estructura de misiones que existían en los primeros tiempos de la Restauración del Papado por la estructura diocesana, la estructura jurídica normal de la Iglesia. No fue fácil, muchos obispos vieron con temor la posibilidad de perder influencia, de ver menguada su dignidad a medida que se alejaban de la Santa Sede en el exilio. Algunos incluso demostraron no estar tan preparados para el gobierno diocesano como habíamos imaginado. Años de trabajo misional hicieron que los obispos no supieran enfrentarse a la sujeción a una misma jurisdicción y menos aún, en muchos casos, a tener que convivir con otros obispos, a veces, de otros ritos, en plena paz y comunión con esta Santa Sede. Pero aprendieron, como Nos, iluminado por el Espíritu Santo, aprendimos a gobernar la Barca de Pedro.
En el último año de Nuestro Pontificado hemos crecido. ¡Y Cuanto! Nos expandimos por el Globo ¡Gracias a Dios! En América Latina la Iglesia ha dejado de ser marginal y día a día se reciben más y más pedidos para ingresar a la Comunión de los Santos. Si, fuimos también engañados, se nos mintió, pero quien le miente a la Iglesia le miente a Dios, y quien eso hace merece la Ira del Señor en este Siglo y también en el venidero. Ha sido parte fundamental de nuestro programa de gobierno el restablecer las diócesis. Hoy, podemos decir que aquí, en Argentina este trabajo se encuentra prácticamente concluido. En Uruguay la Iglesia crece, unificada bajo su ordinario, quien además lucha contra la masonería y las falsas religiones. En Brasil se estableció una Iglesia de Rito Oriental, la Iglesia Sirio-Malankar, gobernada por el Catolicós… esta Iglesia crece y nos recuerda, tan cerca de Nos como Dios desea ser adorado por diferentes ritos e diferentes tradiciones. El Catolicós Makarios, además, ha sido autorizado a tener un espacio propio para publicar las noticias de su Iglesia… y muchos han llegado a conocer de Nosotros Gracias a su labor misional. Bendecir su obra es lo mínimo que podemos hacer. Sabemos además que varios de nuestros más cercanos se han preocupado por la increíble autonomía con la que el Catolicós se maneja, pero acaso ¿No es la autonomía algo propio de los Patriarcas? ¿No damos tanta libertad a Makarios porque confiamos plenamente en él?
En los Estados Unidos nos expandimos también. Hoy, la Iglesia Norteamericana es parte integral de la Comunión de los Santos. Cuando los episcopalianos solicitaron entrar a la Iglesia, Nos decidimos permitir el Rito de Sarum por ser este un ritual válido y tolerado por el decreto Quo Primum de Nuestro Venerable Predecesor San Pío V. Otro tanto ocurre en Europa, donde además, hemos decidido enviar a nuestro muy querido y apreciado hermano, el Cardenal Aristótoles Papaloupos como Visitador de las Iglesias del viejo continente con plenos poderes para reformar aquello que sea menester y para confirmar el buen accionar de los que jamás dejaron de ser fieles a la Primera Sede, hoy en el exilio.
Pero no todo es alegría, carísimos hermanos. Antes bien, tenemos muchas dificultades, a las que solo el concurso de todos los fieles, de todos los sacerdotes y obispos, juntos, pueden dar solución. Es menester mantener el orden y la sumisión al Soberano Pontífice, ser fieles al Catecismo y la Doctrina Sana que nosotros confirmamos.
Este año, que tiene la particularidad de ser un año Santo, debemos trabajar con más añico en restaurar todo en Cristo, a fin de la Iglesia pueda triunfar y, en un futuro no muy lejano, recuperar los lugares de donde ha sido expulsada.
Confiamos en el Señor y en vuestras Oraciones para seguir con esta tarea por el bien de la Santa Madre Iglesia.
Dado en Villa María,
A los 24 días del mes de Mayo del año MMXI de la Gracia
IV de Nuestro Pontificado
A los 24 días del mes de Mayo del año MMXI de la Gracia
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